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jueves, agosto 13, 2009

Célibe en invierno III

Noches como perros
¡A callar!
Suena un cántico de rabia,
insomnio involuntario de sueños,
nadie sabe quiénes son sus dueños,
pero en defenderlos abunda labia,
¡A callar!
Harto está mi cuerpo de la soledad
célibe casi sin quererlo,
te pienso cada noche sin piedad,
bajo este signo de deseo, no he de perderlo.
¡Ay cacofonía de perros!
lamentan este frío invierno,
lloran a la amante y a sus yerros,
¡Ay cacofonía del averno!

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